Mi perro

Cuando llego de las clases, abro la puerta y allí está él, con la expresión siempre alegre, me regala un amplio movimiento de cola y una mirada de cariño, claro que a veces me empuja un poco, pero siempre está ahí esperándome. Ese ser lleno de fidelidad es mi perro.
Hemos compartido gran parte de nuestras vidas, viajado por muchos lugares y pisado tres continentes. Pero el tiene la misma expresión que hace 9 años, aunque ahora juega menos y se le ha caído el pelo en parte de su cuerpo.
A veces le hablo y me mira como si me comprendiera y quisiera decirme algo, pero le he acostumbrado a no ladrar por no molestar a los vecinos, así que su estado de animo lo manifiesta con la cola, la agita alegremente cuando algo le agrada, pero la tiene caída cuando está enfermo.
Todos los niños quieren una mascota y la nuestra decidimos que sea un perro, no importaba la raza pero debía ser muy querendón y divertido. Mis hermanas y yo siempre jugamos con él, pero las obligaciones como el baño y el paseo lo realizan mis padres, esta es la parte poco agradable del asunto ya hay que sacarle dos veces al día durante todo el año, no importa el estado del tiempo, ni el estado de ánimo de mis padres, pero creo que lo quieren lo suficiente porque muy rara vez se quejan.
Se está poniendo viejo, pero le quiero igual. Espero que viva muchos años y que siga siendo muy bueno como es. En este período de tiempo en que estamos juntos he conocido muchas personas y he tenido algunos amigos y amigas, pero el es diferente, es parte de mi familia, es un ser muy querido, es una mezcla de fidelidad y nobleza.
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