23 de noviembre de 2008

EL PASADO
He preguntado a mi padre acerca de cómo fue su generación. Me ha dicho más o menos lo siguiente: "Soy de la generación que estuvo en las calles en 1968, con 16 años sufrimos los gases y los palos de la policía. Queríamos cambiar el mundo. El Ché estaba en Bolivia, los estudiantes en las calles de París con Sartre y los universitarios mexicanos eran masacrados en Tlatelolco. Eramos muy teóricos, leíamos mucho y llevábamos barba cerrada y pelo algo crecido. Creíamos en un mundo más justo, más igualitario, con mejores oportunidades, pero al mismo tiempo nos gustaban los Beatles, la poesía, el "love and peace". Odiábamos dos cosas: las "botas" que identificaban a los militares y a los gringos por imperialistas, no aprendimos inglés por ser la lengua del imperio. Algunos de nuestros compañeros fueron a la cárcel, otros fueron perseguidos. En otros sitios fueron asesinados o desaparecidos. Pusimos las víctimas de las ideas.Crecimos escuchando música social con Inti-Illimani , Quilapayún, Violeta Parra, Víctor Jara. Nuestra esperanza se cerró con la muerte de Salvador Allende, el líder del cambio sin revolución. Luego terminamos la universidad, menos fogosos, más concretos, decepcionados por el oportunismo de la dirigencia política, los "listos" usaron la izquierda para enquistarse en las universidades. Posteriormente comprendimos algunos que no podíamos pasar a la acción porque eramos parte de la generación de la empatía, de la convivencia, no estábamos para dañar a nadie por más que esté equivocado. Con el tiempo nos incorporamos al sistema. Profesionales, clasemedieros, algo viajados, algunos con estudios fuera y con anhelos de tener una familia normal. A nuestra edad nos queda la base de nuestro pensamiento, nuestras convicciones éticas y a algunos una barba entrecana de izquierdista de cafetín. Los mejores logros creo que fueron en la familia. De la rigidez no participativa y sin" buzón de sugerencias", pasamos a formar parte de la conversación de los adultos, a ser escuchados en las decisiones familiares, a tutear a nuestros padres y a hacer observaciones aunque generalmente fuimos obedientes, rezago de nuestra educación primaria en colegios religiosos. Eramos respetuosos y educados. Logramos la participación estudiantil en las universidades y en nuestra época empieza el ingreso cada vez más numeroso de las mujeres en las universidades. Creo que los más importante era que queríamos ser ciudadanos del mundo, útiles y sensibles a los cambios, preocupados por el prójimo, solidarios, con un alto sentido del deber. No nos peocupaba mucho el tener cosas, el consumismo no formó parte de nuestra juventud y veíamos muy mal el oportunismo como forma de vida. No estoy seguro de si fracasamos; pero por lo menos lo intentamos. En la actualidad los jovenes son más radicales, luchadores e intentan cambiar "EL MUNDO" como nosotros lo intentamos en nuestra época." PD: no pude hacer la entrada la semana pasada; por lo que esta semana he puesto dos.

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