26 de octubre de 2008

PREVISIÓN, MÁS ALLÁ DE LA ESPERANZA

Fue hace tres años, un verano con cielo azul, mucho sol y un calor que inundaba el campo, los trigales estaban dorados y el peso de los granos amenazaba con doblar los tallos. Ese fue un buen año y las nuevas semillas dieron más producción. Fue necesario recoger temprano el trigo, guardarlo o convertirlo en harina. Pedro lo sabía, era el tercer año bueno y sabía que los ciclos eran de tres años, unos buenos y otros malos.

Tenía guardada una buena remesa de harina. La mesa de su casa estaba bien servida aunque nunca se desperdiciaba la comida. El siempre guardaba lo que le sobraba. Eso no le impedía ser solidario con sus vecinos y parientes a quienes ya había advertido que venían los malos años y que la sequía terminaría con los sembríos, el ganado y obligaría a abandonar sus tierras a numerosos vecinos.

El caudal del río se redujo y los pocos sembríos se secaron, en cuanto al ganado al inicio hubo que venderlo y posteriormente comer los pocos que iban quedando, hasta que sólo quedaron dos vacas flacas que daban muy poca leche . Los perros se pusieron flacos y vagaban buscando algo que comer. Aunque el tiempo fue malo la familia de Pedro pudo sobrevivir, hubo que racionar un poco el agua, pero el pan y los granos nunca faltaron.

No faltó quien tocara la puerta de la pequeña hacienda buscando ayuda, con la seguridad de que obtendría agua y pan y si era preciso abrigo.

El segundo año fue más difícil porque el agua escaseó más y la caza de aves desapareció. El polvo ya no era una capa ligera, sino que al caminar se hundían varios centímetros los pies, la atmósfera se hizo irrespirable.

Pedro siempre tuvo la esperanza de que pasaría rápido el tiempo. Felipe, Pablo y Andrés sus más cercanos vecinos emigraron a la ciudad, al despedirse encomendaron sus pertenencias a Pedro, de tal manera que para el tercer año era el único que quedaba en el antiguamente próspero valle. Los pocos eucaliptos que daban sombra al patio de la casa iban quedándose sin ramas que las utilizaban para cocinar ante la imposibilidad de utilizar otro tipo de combustible y el viejo Land Rover estaba más tiempo parado que con el motor en marcha. Esta era la mayor crisis que habían soportado.

La familia se mantuvo unida a pesar de la creencia de que “cuando la miseria entra por la puerta, el amor salta por la ventana”, pero con el tiempo ya todo se veía muy negro y parecía sin remedio.

Reunido Pedro y Beatriz, su esposa habían hecho un análisis de posibilidades con el fin de mudarse a donde algún pariente cercano hasta que mejore las circunstancias. La decisión fue de ir a casa de la madre de Beatriz y el tiempo límite fue de tres meses.

Los días pasaban lentos y la alacena estaba prácticamente vacía cuando una noche el cielo se puso negro y muchos truenos iluminaban el amplio valle. Esto significaba que venía el agua.

Tres días después la lluvia llegó en abundancia y aunque el reseco suelo se bebió el agua de las primeras horas, al día siguiente el río tenía un pequeño caudal. Los marchitos arbustos de la orilla empezaron a enderezar sus ramas y hasta se oyó algún canto de pájaro. Era el agua la que traía la esperanza. Pronto habría que preparar la tierra y volver a sembrar, afortunadamente aún tenían semilla.

Al siguiente mes todos estaban más contentos. La fe había podido más que el sufrimiento y la previsión había sido la mejor opción para la época tan difícil que pasaron.

HISTORIA

HISTORIA DE MIEDO

Era mi primer día en el campamento de verano Praxis; por lo que Cristina y Abenchara, me invitaron a compartir habitación con ellas.

Los días transcurrieron fantásticamente y compartimos numerosos experiencias en los diferentes talleres; sin embargo la necesidad de toda adolescente por encajar en el grupo más popular del campamento me empujó a vivir la peor noche de mi vida.

Sabrina y su grupo fashion nos impusieron una prueba de ingreso que suponía pasar una noche en las cavernas ubicadas en la profundidad del bosque y al igual que cualquier chica en nuestra posición, emprendimos nuestra aventura.

La luna se veía incandescente entre las densas sombras que cubrían el espeso bosque de la ladera, los aullidos de los lobos cortaban el aire, cautivos y sonoros entre los árboles, y la curiosidad anidaba en nuestros corazones un poco temerosos de lo desconocido.

El camino a las cavernas era corto; sin embargo esa noche se me hizo eterno, las ramas parecían abrazarnos y a veces rasgaban nuestros ropajes y las espinas se hincaban en nuestra piel, el frío y la oscuridad nos rodeaban, envolviéndonos en un mar de terror y desesperación.

La estancia en las cuevas no fue muy diferente al resto del viaje, especialmente desde que Abenchara expuso la espantosa idea de jugar a la güija. Comenzamos el misterioso juego aún en contra de las advertencias que las madres nos dan sobre estos temas. Al cabo de un tiempo una extraña voz resonó en lo más profundo de aquella habitación natural, siendo la señal para que todas la abandonáramos dejando una puerta abierta entre el mundo de los espíritus y el nuestro.

Muchas tragedias nos sucedieron a las chicas y a mí después de aquella noche tétrica. Cristina preocupada por nuestra situación investigó en Internet y obtuvo así una respuesta de aquellos extraños sucesos; habíamos dejado un espíritu suelto en nuestra dimensión y aquel se estaba vengando de las personas que habían interrumpido su descanso. Para devolverle a su lugar de procedencia necesitábamos una especie de medallón de plata junto a un rito de magia y el nombre de aquel espectro. Lo más difícil de conseguir fue lo último pues no nos habíamos presentado formalmente con el fantasma ya que en nuestro primer encuentro huimos de su presencia, pero Abenchara se armó de valor (gracias a una pequeña apuesta) y tras una sesión espiritista averiguamos que se llamaba Gabriela Dimoun, una joven francesa que vino de visita a nuestro país pero desgraciadamente nunca regresó al suyo.

Después de una charla muy afectiva con nuestra nueva amiga descubrimos que no quería vengarse sino nos advertía del espectro de su asesino, a quién también trajimos a nuestro mundo; si este se apoderaba de un cuerpo volvería a matar a chicas como nosotras. A mitad de la noche logramos enviar a ambos espectros a su sitio de procedencia, después de una persecución muy extraña y terrorífica al malvado espíritu y un largo ritual.

Desde aquel día he arrastrado en mi mente aquella experiencia o mejor dicho aquella imprudencia que pudo haber costado muchas vidas por unos pocos minutos de curiosidad insatisfecha. Me reconforta pensar que el mensaje de Gabriela llegó a tiempo para enmendar nuestro error y que hemos contribuido un poco a que su espíritu tenga paz.

PD: Esta entrada es la de la semana pasada; no pude escribirla porque mi ordenador no me dejaba entrar en Internet. Lo siento y espero que les guste esta historia.

12 de octubre de 2008

LAS BUENAS MANERAS
En la convivencia existen ciertas normas necesarias para que los diferentes elementos de un grupo no se sientan agredidos y exista armonía y lo que podría llamarse “buen espíritu”. El hombre primitivo probablemente marcaba su territorio con señales físicas y con sus gritos. A medida que el hombre se volvió gregario y se formaron primero la aldeas y luego las ciudades, se redujo el espacio físico y se hizo necesario vivir en comunidad En la Grecia antigua, los ciudadanos tenían normas de conducta social e incluso en los espacios familiares había sitios destinados a determinados usos. Aunque los ciudadanos eran exclusivamente varones y con determinadas condiciones en su origen y formación, la educación de sus hijos se hacía dentro del respeto a lo establecido, ya que la sanción más grave era la pérdida de la ciudadanía. Con el tiempo el aumento de tamaño de las ciudades, la falta de infraestructura sanitaria en todos los lugares, en especial en los barrios pobres, hizo que estos sitios sean frecuentados por individuos que no mostraban respeto por la propiedad, ni por la intimidad y además tenían como distintivo una falta total de aseo. Hacemos lo que está socialmente aceptado, hay algunas conductas que podrían ser extrañas o peculiares pero que las permitimos porque no afectan a los demás. En nuestros días con la ciudad vertical, tenemos vecinos arriba, abajo y a los lados, el convivir en paz se ha vuelto un tema muy delicado. Hemos olvidado lo que nos enseñaron nuestros padres de que “nuestro derecho termina en donde empieza el derecho de los demás”. La sociedad es más igualitaria y muchas veces los logros económicos no van acompañados de mejoría en la educación y en las costumbres. Se ha perdido el diálogo y el respeto. Si hace siglos lanzaban piedras para molestar al vecino, hoy nos lanzan decibelios ya que el volumen es proporcional a la agresividad, algunos piensan que su música es universal y que ellos son los encargados de conducir al resto de los humanos hacia su éxtasis musical. Y muchos han perdido la cortesía y las buenas maneras. La gente piensa que el que más grita tiene la razón y la amenaza es una llave que abre muchas puertas pero en la realidad, no se atiende primero al que abusa, sino, al que pide por favor. Oímos tantas groserías que cuando faltan nos extrañamos. Se ha desterrado el saludo especialmente entre la juventud. Vivimos en un mundo violento y competitivo, nuestras insatisfacciones hacen que nos deshumanicemos provocando que la empatía se extingua siendo en la actualidad menos tolerantes.

1 de octubre de 2008

Problemas de actualidad:

MADRES ADOLESCENTES
La adolescencia es la etapa de la vida que marca el paso de la niñez a la edad adulta. El período de tiempo que abarca según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se sitúa entre los 10 y los 19 años. Este periodo se caracteriza por cambios físicos, psicológicos y cambios en el terreno social, que si se efectúan adecuadamente van a dar un adulto maduro y equilibrado. Una de cada cinco personas en el mundo es adolescente y son más numerosos en los países pobres. En España el 13% de los habitantes entre 15 y 29 años(adolescentes y adultos jóvenes) son extranjeros. Cada vez son más frecuentes los embarazos en menores de 19 años. Analizadas las tasas de fecundidad de las jóvenes entre los 15 y 19 años según datos del INJUVE (Instituto Nacional de la Juventud se encontró en el 2004 una media nacional de 10.96 nacimientos por 1000 mujeres y por año. Las comunidades con mayores tasas fueron Ceuta( 19.9), Canarias (14.9) y Melilla( 13.7) , seguidas de los grandes centros urbanos como Madrid y Barcelona.
Las población inmigrante destaca por estos embarazos tempranos. Los grupos con mayor frecuencia son las rumanas y las latinoamericanas.
Podrían mencionarse algunos factores que inciden en este hecho como:
  • El inicio cada vez más precoz de las relaciones sexuales sobre todo en adolescentes con hogares desorganizados y ausencia de uno de los padres. En estos casos son causa de la falta de información de los padres, los cuales no constituyen un buen soporte para el joven en los momentos de crisis.
  • Todo adolescente busca su identidad y a veces tiene sentimientos de soledad que hacen que busque el apoyo y el cariño que no tiene en su casa, teniendo relaciones íntimas muchas veces con personas no adecuadas. En ocasiones incluso estas relaciones íntimas son un medio de ser aceptadas en un grupo. En el caso de las extranjeras el desarraigo y la ausencia de los padres por cuestiones de trabajo, hacen que busquen una manera para llenar el vacío que tienen. Existiendo una mayor tendencia en las hijas de madres adolescentes de repetir el problema ya que intentan justificar sus actos con los de su madre.
Los embarazos traen varios problemas de tipo personal y social. Las chicas no pueden terminar sus estudios y ven frustradas sus aspiraciones. Algunas veces buscan el matrimonio como salida, uniéndose a parejas inadecuadas. Habiendo así problemas emocionales pues no se sienten seguras de poder criar a su hijo. Problemas económicos porque no tienen independencia económica y no pueden comprar lo necesario para el bebé, esto hace que vivan con sus padres o con los padres de su pareja, lo cual no es un buen ambiente para la consolidación emocional de la nueva familia; además algunas religiones o sosiedades matan o marginan a las madres solteras. Esta situación puede llevar a que las personas opten por una interrupción voluntaria del embarazo(aborto provocado), con el riesgo para su salud existente si no se hace en buenas condiciones y con la carga emocional que puede representar a la larga el sentimiento de culpa. Por suerte los planes de asistencia sanitaria han mejorado para facilitar este acto pero las chicas de países subdesarrollados no tienen este privilegio. El embarazo en las adolescentes es una situación de riesgo por el stress, por la mala alimentación y control inadecuado de la gestación... y teniendo como consecuencia un retardo en el crecimiento del niño y el parto puede ser difícil. A pesar de todos los inconvenientes algunas adolescentes prosiguen con su embarazo, ya sea porque lo sienten al bebé parte de ellas mismas o por razones religiosas convirtiéndose así en buenas madres. Debido a la situación económica la nueva madre tiene que trabajar y se ve forzada a dejar al niño con los abuelos o a enviarlo a una guardería. Muchas adolescentes han hecho un paso violento de la niñez a la edad adulta, han pasado de jugar con muñecas a cuidar un pequeño ser que quiere seguridad y cariño.
(Los datos fueron extraídos de Internet "estadísticas de injuve")